¿Qué es la ansiedad?

 

Es una señal de alarma o peligro. Se puede considerar normal cuando nos prepara para un mejor rendimiento frente a una situación inesperada, una situación de peligro o amenazante.
Se vuelve un trastorno cuando es desmedida y en lugar de facilitar el rendimiento de las personas les ocasiona problemas adicionales, interfiere en su vida cotidiana y afecta su desempeño personal, social y laboral.
Se manifiesta como un conjunto de síntomas físicos como palpitaciones, sudor, temblor, sofocos, palidez o enrojecimiento del rostro. Los síntomas psicológicos también están presentes como miedo intenso, llantos, rabietas, ganas de salir corriendo, miedo a morir.

Durante el crecimiento del niño se manifiestan distintas reacciones, distintas situaciones que pueden llevar al trastorno de la ansiedad.
Es normal que los niños tengan miedo a separarse de sus padres, miedo al daño a sí mismo, miedo a perderse. En los niños más grandes los miedos cambian, el temor a la oscuridad se hace presente, a los desastres naturales, asistir a ciertos lugares, con una gran cantidad de gente, como la escuela, reuniones.
Entrando en la adolescencia existe el temor a no ser aceptado, es ahí cuando piensan que su apariencia es lo más importante, el aspecto físico, la ropa, su imagen, buscan la aceptación de sus pares.

Cuando estas preocupaciones se vuelven excesivas, y se manifiestan con llantos, angustia desmedida, timidez, actitudes forzadas, podemos considerar que estamos frente a un trastorno de ansiedad. En todos los casos los niños y adolescentes con trastorno de la ansiedad ven afectado su rendimiento en alguna etapa de su vida, personal, familiar, académica y/o social.
La forma en que se manifiesta el trastorno de ansiedad varía según la edad. Los niños más chicos reaccionan con llantos desmedidos, rabietas, mala conducta. Los niños más grandes por lo general tienen conductas desafiantes, bajan en rendimiento escolar. Los adolescentes suelen presentarse con conductas de riesgo, distintas formas de violencia, consumo de sustancias, depresión y autoagresiones. En todos los casos las reacciones corporales están presentes, como la taquicardia, la falta de aire, sudor, dolor de cabeza o panza.
Esta estudiado y comprobado que la actividad física mejora la calidad de vida de las personas, no solo a nivel corporal de cada uno, sino también en lo social, como así también en lo mental.

El ejercicio físico tiene un efecto beneficioso sobre la ansiedad, mejora el estado de ánimo tiene efectos antidepresivos en pacientes con niveles leves y moderados de depresión. Estos efectos se han observado en diferentes edades (niños, jóvenes, adultos y ancianos) y en ambos sexos.
Facilita el manejo de emociones negativas, como la ira y la rabia. Las relaciones sociales comienzan a ser constantes, ya que facilita el dialogo, la comunicación y generar nuevas amistades.
No se sabe cuándo nos puede pasar, el trastorno de la ansiedad llega, no discrimina sexo, ni edad, pero podemos cuidarnos y prevenir estas manifestaciones y situaciones. La actividad física es una aliada para cuidar nuestro cuerpo y calmar la mente.